Algunas veces se aprende más de una cultura, viendo la televisión en el cuarto del hotel con la programación ordinaria de ese país.
En este
caso sucedió algo así.
Llegó a
la nación por cuestiones laborales, no pasaría más de unos cuantos días y luego
regresaría con los suyos.
Cansado,
después de tomar el avión y un auto hasta su hotel, decidió darse una ducha. Al
salir se quedó largo rato viendo la ciudad desde la ventana que le ofrecía su
cuarto.
Revisó
su agenda, hizo unas cuantas llamadas y ordenó todo para al siguiente día salir
temprano rumbo a la empresa.
Acurrucado
en la cama, encendió el televisor.
Canal de
noticias en un idioma que no dominaba. Parodias extrañas que no le causaban
gracia, pero que tenían ruido de risas como si fueran divertidas. Deportes,
música, comerciales… Nada le interesaba.
Ya iba a
dejar un canal cualquiera y programar media hora para arrullarse y dormir, pues
el viaje lo había agotado y estaba en un horario contradictorio al
acostumbrado.
Caricaturas.
Bien. Tenía varios años sin verlas, no importaba el idioma ni lo que sucediera,
lo relevante era que hiciera ruido de fondo en una ciudad con constante
tráfico.
Cerró
los ojos y se preparó para dormir, pero tuvo un sueño muy extraño, tal vez
causado por el programa de televisión.
Se sentó
en la cama repentinamente. Sudaba y no estaba seguro de lo que sucedía o de
donde estaba. El cuarto oscuro mostraba una imagen tintineante con unas figuras
abstractas que cambiaban constantemente de forma, como si fuera una
alucinación.
Le costó
trabajo enfocar lo que sucedía.
Un ojo
se acercó a la pantalla de la televisión, su contorno era verde, como si fuera
de un reptil. Estaba viendo directamente hacía la habitación, a través de un
cilindro marrón, similar a un cartón de rollo de papel de baño. Las figuras del
fondo centellaban en una fiesta tránsfuga, parecía que estaban buscando al
animal que veía a través de la cuarta pared. Moviéndose como bacterias, mutando
con total libertad.
¡Basta!
La
cultura extranjera es buena, pero no le sirve para arrullarse como la
cotidiano.
Apagó la
televisión y se durmió pensando: “¿Qué clase de caricaturas raras son esas?”.
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