La obsesión, algo que cumplir, llevar un orden y seguirlo; es algo que puede menguar la felicidad y corromper el objetivo. Siguiendo un camino, se puede perder el destino.
Lo mejor
es seguir un plan, algo coherente y flexible, un pasillo que no sea recto y contenga
ramificaciones, pero sin extrapolarse en conflictos innecesarios.
Una
lista es de lo más útil, permite que nada se olvide, permaneciendo en la
memoria al ser traído de vuelta al leerse, pero no debe de ser rígido ni un
organigrama sin distinción. Sirviendo como un apoyo a la diversión, un sendero
por el que recorrer, con puntos estratégicos y distantes, aunque lógicos entre
sí, ponderando un libre paso.
¿Cómo
tener todo en orden? Es complejo y difícil, no apto para todos. Puede
deteriorar las mentes y fraguar lo artificial e innatural, es decir, lo falso.
Una
serie de puntos, sin uniformidad, pero relacionados entre sí. Objetos
independientes que se intercomunican de alguna manera en el mismo mundo.
Aprovechando esa oportunidad, solo es necesario tener en cuenta los lugares y
sus propiedades básicas, lo demás queda a la imaginación.
¿La
teoría y la practica son dos hechos aislados? ¿Las ideas forjadas en un
recipiente y entabladas con palabras redundantes son poco claras?
La
sinuosidad es la mejor línea para seguir, las serpientes y los ríos lo cumplen,
pero también aquellos obsesionados con un plan flexible, suficientemente
ordenado en cronología, permitiendo una articulación versátil y real.
Plasticidad en la lista, una serie de sucesos con características mínimas y amplia
visión del conjunto.
Verbigracia.
Creando un plan de viaje a un poblado, dividiendo la lista en tres grandes
apartados.
Primera
parte. En un pueblo existen varias zonas a visitar, se anotan cada una de ellas
y se analiza su interés. Haciendo una temporalidad imprecisa, sumando más
cantidad del deseado y redondeándolo al mayor:
-
Hacienda azul. Pequeña vivienda del siglo XVIII.
Una hora.
-
Casa de cultura. Lugar tradicional y regional,
mucho saber contemporáneo. Treinta minutos.
-
Chimenea antigua. Con decoraciones indígenas y
acabados hispanos. Quince minutos.
Acabada esta
sección, solo queda a gusto de cada uno si se quiere expandir la curiosidad, manipulando
arbitrariamente los atributos de cada aspecto, incluyendo el tiempo.
Segundo
grupo para tener en cuenta. Lo necesario para el trayecto:
-
Ropa cómoda. Mucho calor, sol, piedras y
terracería.
-
Mochila con provisiones. Agua y comida. Puede
haber pocos sitios donde conseguir suministros.
-
Dinero. Materiales para asegurar el regreso o
para usar en caso de emergencia.
Ahora la
tercera parte. Llegada y detalles generales:
-
Un autobús, caminar por tales cuadras y
hospedarse en cierto sitio. Apartar lugar.
-
No hay fiestas próximas en la comunidad. Poca
aglomeración de gente.
-
Horarios inexactos de los tramos del destino
para saber tiempo de cerrado de establecimientos y luminosidad del día.
Las tres
partes básicas, incluye información de cómo llegar, detalles simples del sitio,
materiales requeridos y aquello que se disfrutará. Lo más importante será lo
último, pero, no por ello los otros aspectos dejan de ser esenciales, sin esas
partes, no habría camino ni viaje.
Cada uno
de los apartados de la lista es moldeable. Se pueden ordenar, cambiar, eliminar
o sumar aspectos de acuerdo con las necesidades y el gusto.
Todo
para que, al final del día, uno no esté perdido en un sitio inhóspito sin nada
que hacer y arrepentido de salir a conocer un nuevo paisaje.
Una
forma de vivir fuera de la rutina, escapar al exterior y tener control en un
lugar extraño. Poder absorber la cultura y la sociedad distante, para que se
impregnen en el ser, formando parte de uno.
Es una
manera de preparar los ingredientes, elegirlos conforme al ambiente y
ordenarlos tomando en cuenta las articulaciones flexibles y los rígidos huesos
que sirven de sostén.
Recorrer
el sendero serpenteante. Establecido y difuso en ciertas medidas. Para poder
decir que se encuentra todo en orden.
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