Lugar mágico en donde todo es posible, alimentado por la imaginación y las vivencias, una segunda existencia totalmente interna a la que ingresamos al dormir. ¿Qué se puede hacer en los sueños?, el potencial tiende al infinito.
Imaginen poder estar en un campo
artificial, primero habrá que describirlo para que cobre más sentido:
El color verde predomina, un gran
pasto llega hasta las pantorrillas, pero estamos en un sitio irreal, así que
eso no es un problema. Cuando se pisa el césped, este flaquea al contacto, no
impide el paso ni es un obstáculo, más tarde regresa a su lugar con una armonía
única, inmutable al trauma, volviendo a mostrar su majestuosa apariencia
inicial.
Hay una serie de flores que parecen
no surgir de ningún sitio en concreto, como si simplemente existieran,
desprendiéndose de la hierba, creciendo apenas por arriba de él para forjar una
imagen más bella. Se encuentran algunas azules, rojas, amarillas y violetas.
Todo es tan suave al tacto, similar
a sentir el algodón, tan uniforme y cómodo también a la vista. Un espectáculo
hermosísimo que alberga todo el horizonte, imperturbable a pesar de nuestro
andar sobre la bella vegetación, que se esconde al paso para resurgir cuando
escapamos, haciendo sentir que somos simple neblina que la opaca, pero que no
la daña de modo alguno.
La flora está moviéndose
rítmicamente, con una gracia propia del viento, digna de una película, sin
ningún tipo de malformación. Bien podría decirse que se trata del paraíso, en
donde uno puede correr libremente y dar vueltas sin sentido alguno, por el mero
placer de hacerlo.
Da una sensación de liberación y
ligereza. Una armonía digna del lugar, cohesión con el ambiente, simbiosis del
paisaje. Ser uno con el pastizal, las perfectas flores multicolores, el
horizonte y las nubes que se componen del mismo material flotante que nosotros.
Eso solo se puede conseguir, al
menos actualmente, por medio de los sueños. ¿Puede ser aburrido?, dependerá de
los gustos de la persona, para algunos es un simple hecho infructuoso que es
mejor olvidar; en cambio, otros lo pueden consentir como un sitio de
relajación, una zona de paz en donde ser feliz, recubrirse con energía onírica
y la perfección de la naturaleza que no se perjudica con nuestra presencia. Un
lugar imaginario y magnificente que es generoso al darnos un poco de su libertad,
al menos, durante el breve tiempo que dura el sueño.
Andar en ese lugar soleado y
maravilloso, pero al acostarte y despertar, volver a la vida normal. ¿Cuál de
los dos es la fantasía?
¿El mundo de los sueños, se puede
hacer realidad?, es probable, al menos, se alcanza a impregnar en nuestra
imaginación y nos permite compartirlo con otros para que logremos acceder a
este bello e inusual paisaje con su siempre verde y hermoso césped con flores
extraordinarias que glorifican lo que ya es magnífico, pasar toda la tarde
disfrutando del ambiente, alejados de una realidad incontrolable que carcome la
vida.
Ser libres en el paraíso.

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