La propiedad estaba en venta. Decidió ir a darle un vistazo antes de que ya no pudiera volver jamás, cuando los nuevos dueños le prohibieran el acceso, algo que sin duda quedaba claro, al igual que el hecho de que derrumbarían esa antigua construcción para hacer algo más rentable y no un mero sitio con mucho potencial sin usar. Ya casi no había muebles, como si la hubieran desnudado por dentro, quitado la esencia y dejado solamente los residuos más simples. Se veía triste el lugar, ya no era un hogar, ahora formaba parte de un terreno casi baldío a punto de ser reconfigurado. A pesar de su enorme tamaño, prácticamente todo permanecía yermo en las inmediaciones, dejando una especie de huella perdurable en la gran mancha urbana que continúa creciendo. Debido al sitio en el que se encuentra, la habían bordeado y construido un circuito, creando parte de una rotonda gigantesca a la que era difícil acceder....