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Mostrando las entradas con la etiqueta Tétrico

¿Por qué la puerta está arriba?

Fue invitado por el primo a su vieja casa, aquella que lo hospedaba desde que era infante. Un sitio de lo más extraño, se notaba una localidad descuidada, pobre, abandonada y con serios problemas de delincuencia. Las fachadas de otros domicilios estaban rayadas con grafitis de muy mal gusto. Sentía peligro por el simple hecho de caminar por esa vecindad.                Llegaron a la entrada, una rudimentaria puerta de metal descolorida y con signos de desgaste por el óxido y las lluvias, además de algunos pequeños golpes en la parte baja. Abrió con un crujido espantoso. Para su sorpresa, el portón cedió hacia el exterior, eso no era algo usual, puesto que los ingresos deben de girar hacia el interior, para evitar golpear a los peatones que estuvieran fuera del domicilio, una cuestión básica de seguridad. Tal vez las pequeñas hendiduras que veía eran por el traqueteo que hacía el metal al rozar contra el pavimento qu...

Las cajas.

No podría decir con exactitud de que se trababa, la persona andaba por el almacén de carga y descarga del puerto marítimo. Aquellos objetos serían llevados por mastodontes a través del atlántico y llegarían a otro continente.                Su labor era revisar y evitar accidentes, comprobar que todo esté funcionando a la perfección. Eso incluía a los trabajadores, maquinarias, procesos y, evidentemente, esas cajas que estaban a punto de zarpar.                La mayoría de las veces sabía lo que se llevaba en los cargamentos, aquellos robustos rectángulos metálicos que suelen ser reconocidos como vagones de tren cuando la vía es terrestre. Generalmente se trataba de enseres básicos como víveres enlatados, otras ocasiones, eran piezas que parecían no tener sentido hasta que se ensamblaban en un bello vehículo. Podía jurar que una vez le tocaron ...

La muerte del vecino.

A pesar de que prácticamente no convivían y rara vez se veían, sintió muy desagradable esa experiencia tan próxima a su vivienda.                Podía observar por la ventana superior una ambulancia que se había estacionado en sentido contrario, tenías las puertas traseras abiertas, pero sin nadie cerca. Las luces del vehículo deslumbraban toda la calle. Se notaban más vecinos viendo por sus cristales, con caras de preocupación, directamente hacía el auto que no correspondía a ese lugar.                Trató de identificar el domicilio al que se habían dirigido, pues estaban muy cerca de su hogar, pero no le tocaron ni nada por el estilo, además se encontraba él solo. ¿Con quién se dirigían?, ¿será uno de los viejos que vivían enfrente?                Se escucharon unos ruid...

Ancianos platicando.

Los podían encontrar en el mismo lugar, casi a diario se dirigían a su distintivo espacio para platicar de cualquier tema, especialmente de la vida. Si uno se detenía lo suficiente, lograba escuchar historias de lo más interesantes.                Dos de ellos estaban sentados en una banca, a sus espaldas tenían unos árboles que formaban parte del parque de la plaza central de aquella pequeña ciudad. Frente a los ancianos, que descansaban, había una antigua y rustica construcción escarpada de manera rudimentaria, se trataba de una especie de banco largo al ras del suelo, el respaldo creaba un precipicio en el camino, si uno andaba distraído fácil podía tropezarse con este pseudo escalón, cayendo en lo que se suponía era una gradilla para esperar el camión, un sitio extinto que figuraba para que los transeúntes se pudieran sentar a la espera.             ...

El valor supera los 16 millones.

La propiedad estaba en venta. Decidió ir a darle un vistazo antes de que ya no pudiera volver jamás, cuando los nuevos dueños le prohibieran el acceso, algo que sin duda quedaba claro, al igual que el hecho de que derrumbarían esa antigua construcción para hacer algo más rentable y no un mero sitio con mucho potencial sin usar.                Ya casi no había muebles, como si la hubieran desnudado por dentro, quitado la esencia y dejado solamente los residuos más simples. Se veía triste el lugar, ya no era un hogar, ahora formaba parte de un terreno casi baldío a punto de ser reconfigurado. A pesar de su enorme tamaño, prácticamente todo permanecía yermo en las inmediaciones, dejando una especie de huella perdurable en la gran mancha urbana que continúa creciendo. Debido al sitio en el que se encuentra, la habían bordeado y construido un circuito, creando parte de una rotonda gigantesca a la que era difícil acceder....

Maldad en el cuarto.

Estaba tomando un curso con un grupo de adolescentes que desconocía. La temática no le interesaba mucho, pero era obligatorio, así que se posó en la parte trasera del salón para soportar un poco mejor aquella situación indeseada. Lo habían orillado a asistir para mejorar algunas actitudes y poder mejorar en su trabajo, tal vez la intención era buena, pero despreciaba el estar rodeado de jóvenes. Solo había dos adultos maduros que pasaban de los cuarenta, uno se veía muy entusiasmado y pronto se hizo amigo de varios de esos imberbes, se le figuraba un niño grande que nunca llego a crecer emocionalmente.                El curso era gratuito para prácticamente todos, aceptando solamente un par de mayores por distintas razones laborales. Eso era algo insoportable, pero tenía que ir, no le quedaba otra opción.                Día tras día era lo mismo...